jueves, 30 de diciembre de 2010

lunes, 27 de diciembre de 2010

Todo lo que tienes que hacer es ponerte los cascos, tirarte al suelo, y escuchar el CD de tu vida. Canción tras canción, no puedes saltarte ninguna, todas han pasado, y de una forma u otra servirán para seguir adelante. No te arrepientas, no te juzgues, se quien eres. Y no hay nada mejor para el mundo. Pausa, rebobinar, play, y más y más aún. Nunca pares la música, no dejes de descubrir sonidos para lograr explicar el caos que tienes dentro. 
Y si te sale una lágrima cuando lo escuchas, no tengas miedo, es como la lágrima de un fan cuando escucha su canción preferida.

Eres.

Eres todo lo que pasa entre las paredes de los hoteles viejos. Eres ese frío que siento cuando cierro los ojos e imagino tus botones enredados en mis cremalleras. Eres ese paso hacia atrás cuando intentas tirarte desde un cuarto piso. Eres dueño de todo reflejo. Eres rey de todo corazón. Eres ese alguien en el que piensas cuando sales por las noches y ese alguien en el que piensas cuando miras por la ventana del tren. Eres como la letra que haces. Pequeño, generoso. Eres lo mejor que he visto en mi vida. Eres ese sabor a chocolate, esos nervios antes de abrir la puerta. Eres esa manta que impide entrar a todos los monstruos por la noche. Eres todo lo que vivía en mi mente. Todo lo que soñaba, todo lo que esperaba, todo lo que deseaba. No funcionas, tu cabeza está aquí pero tu mente está en otro sitio. Eres ese invierno que tanto me gusta por el día y ese sofoco que abruma por las noches. Eres deseo de toda existencia. Y he prometido cumplirte, aunque se que eres inalcanzable, inaccesible. Eres esa nota en la nevera que te hace seguir día a día. Eres ese cajón que guarda las cosas más hermosas de la vida. Eres el escaparate más precioso del mundo. Eres unos ojos que nadie más podría poseer y saber guardar como lo haces tú. Eres esa canción favorita que escuchas en el momento perfecto. Eres inspiración de todo artista. Eres artista. Eres la sensibilidad al viento cuando te toca. Eres llave, eres recuerdo, eres ternura, eres lluvia. Eres todo lo que no he vivido. Eres eso que el mundo creía haber perdido.
“Tú eres. No sólo pareces”.

domingo, 26 de diciembre de 2010

¿Alguna vez te has planteado si nosotros hacemos los momentos de nuestra vida, o si los momentos de nuestra vida son los que nos hacen?

Aprendí

Aprendí que la memoria no borra, esconde. Aprendí que el tiempo no cierra, pero ayuda a sanar. Aprendí a no ser vulnerable cuando dejaste de llamar. Aprendí a escuchar cuando oí tu silencio. Aprendí a pedir perdón cuando me di cuenta del error. Aprendí a levantar la cabeza cuando sentí odio y aprendí a llorar cuando me di cuenta de que no valió la pena. Aprendí a reír cuando soñé con tu sonrisa. Aprendí a recordar cuando entendí que todo vale la pena. Aprendí que no termina, que cambia de forma. Aprendí que se puede amar eternamente y aprendí que si compito contra el tiempo, siempre pierdo. Aprendí que nada es tan malo y que me gusta caminar en una carrera. Aprendí que hay que rodear y llegar al otro lado para darse cuenta de que siempre es lo mismo. Aprendí que los amores eternos pueden terminar en una noche, que grandes amigos pueden volverse grandes desconocidos. Aprendí que el amor no tiene la fuerza que imaginé. Aprendí que nunca conocemos a una persona de verdad, que todavía no inventaron nada mejor que el abrazo de mamá. Aprendí que el nunca más, nunca se cumple y que el para siempre, siempre termina. Aprendí que el que quiere puede y lo consigue. Aprendí que a veces el que arriesga no pierde nada y que perdiendo también se gana.
 Aprovecha el momento, disfruta de la sensación de ser libre aunque sólo sea por un instante. Siente la magia de saber que todo es posible, sea lo que sea. Un mundo donde todos tus deseos se hacen realidad. Disfruta de ese momento fugaz de fantasía, como si quizás fuera el último. Aprende a vivir el hoy y no en un mañana que quizás nunca llegue.
~ Quizás la clave para ser realmente libre sea reír cuando puedas y llorar cuando lo necesites, ser honesto con uno mismo, centrarse en lo importante y olvidarse del ruido, no cegarse con los objetivos, tratar de relajarse y vivir algo mas tranquilo.

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Una bolsa cargada de indiferencia. Eso y nada es lo único que nos queda.